07 agosto 2008

Seres Nocturnos

La vuelta a casa después de una noche de fiesta es dura, para qué nos vamos a engañar, muy dura. Pensemos que a veces te has levantado a las siete y media para ir a currar y a esa hora, 24 horas más tarde, aún estás entrando al día siguiente por la puerta. Eso sin contar lo afectado que puedes llegar a estar.

Pero no nos engañemos, en determinados momentos, ya sea por la condición del hombre, la sociedad en la que vivimos, la edad o la personalidad de cada uno, somos seres nocturnos. Amamos la noche y añadimos una “m” en muchas ocasiones a la primera palabra mientras dura la oscuridad.

Quizá entonces, al igual que los vampiros, regresamos a casa al amanecer como si el sol nos hiciera daño. Un daño que puede no dejarnos de piedra, pero sí asustarnos un poquito, sobre todo cuando ves que la gente ya ha empezado a trabajar. ¿Alguien sabe por qué los barrenderos siempre están ahí? A veces pienso que los contratan los padres para controlar cómo llegamos, con quién y sobre todo, para hacernos sentir un poquito mal: “pufff yo ocioso y ellos ya sacando adelante el país, a ver si la crisis va a ser culpa mía por ser tan crápula…” de todas formas, este sentimiento de culpa va disminuyendo con el tiempo hasta quedarse en un: ya me jodería tener que trabajar a estas horas.

El caso es que los seres nocturnos, como todas las especies, tenemos unas costumbres determinadas y muy marcadas que van variando según individuos, creando distintas familias:


FAMILIA DEL PEREZOSO: Tenemos ante nosotros a un ser nocturno que una vez que llega a su cueva, despreocupándose de todo –recordemos que en sus madrigueras se sienten completamente seguros- se tira literalmente a la cama para invernar durante varias horas. Se da el caso de especimenes que no llegan a mudarse de piel (entendamos piel como ropa e incluso calzado) y de otros que no recuerdan cómo lograron mudarse de ella la noche –o comienzo del día- anterior.

FAMILIA DEL OMNÍVORO: De la familia del oso (olvidémonos de aquello de cuanto más peludo más hermoso), estos individuos pueden llegar a ingerir cualquier cosa. Dependiendo de sus costumbres podemos hablar de tres subfamilias.

  • Omnívoro Socialis: La rama más social estaría integrada por aquellos que siempre consuman el final de la noche en grupo. La cueva elegida puede ser la del líder, o la del más débil –comúnmente denominado “pringao”-. Una vez que toda la manada se dirige hacia allí pueden darse varias y singulares opciones, que se cocine un gran cuenco de pasta, que se sigan bebiendo cervezas o lo que haya mientras se devora cualquier cosa que haya en la nevera y que incluso se tomen lácteos. Aunque no se recomienda porque otros documentalistas hablan de casos en los que se ha cortado si antes se ha saciado la sed en otras fuentes.
  • Ermitaño Voraz: Esta subespecie siempre llega hambrienta a la madriguera y, como su nombre indica, debido a su voracidad, acaba con todo aquello que sea medianamente comestible. Se habla incluso de especimenes que han llegado a ingerir sin control salchichas Frankfurt sin cocinar.
  • Ermitaño Adriá: De la familia del ermitaño voraz, comparte con él su gusto por la soledad al llegar tras una dura jornada nocturna a su cueva, sin embargo se distingue de él por su calma. Aunque sigue siendo un animal de naturaleza comilona, su gusto culinario hace que seleccione con mayor delicadeza su alimentación. De esa manera echará un vistazo a todo su aprovisionamiento y decidirá qué llevarse a la boca de manera mucho más elaborada.

FAMILIA DEL DUERMEVELA: Extraño como él sólo, este individuo es capaz de regresar a su madriguera y realizar cualquier actividad, como comprobar el email o ver los dibujos de la televisión en vez de descansar. La razón posiblemente sea el estado de ebriedad con el que llega, o que su especie ha evolucionado demasiado hacia la nocturnidad.

Antes de terminar nuestro artículo Féliz-Rodrigueziano, hay que tener en cuenta que el comportamiento de estas especies es completamente distingo si la vuelta a casa se hace cuando el ritual de apareamiento ha tenido éxito, pero de eso… ya hablaremos otro día.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja!!
Has olvidado la especie "abejas obreris", aquellos que llegan a casa, se duchan y se encaminan hacia su trabajo con unas ojeras de la leche!

Elisa dijo...

tienes razón, ya lo he añadido en la encuesta, pero ¿y qué me dices del "delicatis minuciosis" aquel /la que se quita minuciosamente la ropa, se asea, se desmaquilla y hasta llega a ducharse proque no aguanta el olor a tabaco?

El redactor dijo...

Jejeje, Eli y sus analisis sociologicos ... Este es muy interesante.

Yo soy mas de comer algo por algun bar, pero no es raro, sobre todo en Jaca cascarme unas judias que habian sobrado del mediodia o un bocadillo de jamon con su tomate y aceitito. Alguna vez tambien he puesto a hacer una pizza y me he despertado en el sofa cuando el humo salia del horno :(

En estas cosas creo que hay bastantes diferencias entre hombres y mujeres, no ?

Elisa dijo...

qué va redactor, al final no hay ninguna diferencia entre hombres y mujeres. Lo he confirmado tras realizar un estudio en el Sonorama. Muchas de las chicas con las que estuvimos se hacían bocatas antes de meterse a dormir al saco.
Yo por mi parte soy de las que me meto a la cama directamente con unas ganas tremendas de caer inconsciente... si tuviera más fuerzas me habría quedado de fiesta :P

Saúl dijo...

Muy buena la clasificación… yo depende de la noche puedo ser Perezoso, Omnívoro Socialis, Ermitaño voraz (no tengo paciencia para ser Adriá)…y Duermevela?...también…

Luis dijo...

Soy un duermevela, me atormentan las cadenas de televisión con sus anuncios cíclicos del teletienda.